Los peces, a diferencia de los humanos, han desarrollado un sistema de adaptación en sus ojos que les hace capaces de ver con nitidez bajo estas circunstancias.
¿Por qué los peces pueden ver dentro del agua y nosotros no? La luz desaparece con la profundidad. El agua absorbe más luz que el aire y también la dispersa, haciendo que los objetos no se vean con claridad.
Los peces, a diferencia de los humanos, han desarrollado un sistema de adaptación en sus ojos que les hace capaces de ver con nitidez bajo estas circunstancias. Sus ojos son convexos y más grandes, para poder focalizar mejor la luz. Los humanos, por el contrario, no hemos desarrollado tales adaptaciones en nuestros ojos. La diferente propagación de la luz entre el aire y los líquidos de nuestro ojo (humor vítreo y humor acuoso) hace que la refracción de la luz tenga el ángulo exacto para formar la imagen nítida en la retina. Por esta razón, para poder ver en el agua, necesitamos que nuestros ojos estén en contacto con el aire, de modo que la retina pueda enfocar correctamente. La máscara de buceo es la encargada de crear
una cámara de aire entre el ojo y el agua para poder ver nítidamente cuando buceamos. Si esta cámara de aire no existiera, el ángulo de refracción en el ojo sería tan distinto, en comparación con la superficie, que generaría una fuerte hipermetropía y la consiguiente visión borrosa.
Además, el efecto lupa de los cristales de la máscara creará una doble distorsión, que nos hará admirar la fauna y flora con un toque de fantasía. Por un lado, todo lo veremos más cerca; en concreto, un cuarto. Todo aquello que se encuentre a cuatro metros nos parecerá que está a tan solo tres. Del mismo modo, veremos lo que nos rodea aumentado en aproximadamente un tercio. Así, un pez de un metro nos parecerá como si midiese casi metro y medio. Quizá esta sea la explicación de la tópica exageración que se les asocia a los buceadores, que a menudo dicen ver peces gigantescos.
Al aumentar la presión exterior por el incremento de la profundidad, es necesario equilibrar las presiones a través del aire que expulsamos por la nariz, para evitar que se produzca el efecto placaje o ventosa. El buceador debe recordar que en todo el descenso hay que ir insuflando aire en el interior de la máscara por la nariz.
Existe una norma general de actuación si pierdes a tu compañero. No esperes, gira 360º, mira hacia abajo y hacia arriba buscando sus burbujas, y si no se vieran, en un minuto comienza tu ascenso. Tu compañero debería hacer lo mismo; si es así os veréis enseguida
en superficie, id siempre juntos.
Dato
En los buceadores de edad avanzada que han buceado durante mucho tiempo, la flexibilidad del tímpano se va reduciendo y endureciendo, lo que impide que vibre adecuadamente, pudiendo originar una pérdida de audición. Esto sucede debido a la gran cantidad de veces que han realizado maniobras de compensación.
¡OJO!
Si al buceador le costó compensar, le dolieron los oídos en la inmersión, le molestó en exceso en el ascenso, al salir a superficie dice que le duelen mucho los oídos, se toca insistentemente el oído o se marea, son síntomas de una lesión en el tímpano. Un diagnóstico rápido ante esta supuesta lesión (rotura o fisura) es mirar si hay sangre en el interior de la oreja, ponerle de pie, que cierre los ojos y observar si pierde el equilibrio. Si así fuera es necesario trasladarlo a un centro médico. Con una simple auscultación se sabrá qué barotrauma ha padecido. Puede suceder que simplemente se haya generado dilatación excesiva del tímpano por las maniobras mal ejecutadas, observando irritación y dolor intenso. No hay que preocuparse por los cuadros de epistaxis (sangrado por la nariz) cuando son aislados, pues a veces la compensación no es buena, sobre todo en novatos, y se rompen pequeños capilares, sin implicar ninguna patología grave.


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